Caso de estudio: La prohibición total del aborto en Chile podría al fin acabar

Por Lieta Vivaldi

En Chile el aborto está prohibido en cualquier circunstancia. En septiembre de 1989, uno de los últimos actos del dictador Pinochet (1973-1989) fue derogar el artículo 119 del Código Sanitario de 1931, que permitía el aborto terapéutico. Durante los 25 años de democracia a las mujeres chilenas que han sido violadas, que han tenido un embarazo inviable o que su vida ha estado en riesgo, se les ha prohibido abortar. Han habido varios intentos para cambiar la legislación per ninguno ha sido exitoso. Esta situación podría al fin cambiar.

A pesar de la prohibición, estudios recientes estiman el número de abortos entre 60.000 a 100.000 al año, en un país de 17 millones de personas. Las mujeres son forzadas a buscar abortos clandestinos exponiéndose a riesgos para su salud y a ser perseguidas penalmente. Muchas mujeres – en su mayoría pobres y jóvenes – son denunciadas a la policía por funcionarios/as de salud de los hospitales públicos mientras son tratadas por complicaciones producto de un aborto. Por otra parte, un 48% de madres adolescentes viven bajo la línea de la pobreza y más de la mitad vienen de las comunidades rurales más pobres del país. En numerosas ocasiones, organizaciones internacionales le han advertido a Chile que la situación actual es una violación a los derechos humanos de las mujeres.

Michelle Bachelet – actual presidenta de Chile y ex secretaria ejecutiva de ONU mujeres – presentó un proyecto de ley en enero de 2015 para liberalizar la ley. El proyecto considera legalizar el aborto en tres casos: si la vida de la mujer está en riesgo, si existen anomalías fetales incompatibles con la vida y si el embarazo es producto de una violación. Aunque es una iniciativa valorable, estas situaciones sólo abarcan un 3% aproximadamente de los casos de aborto que suceden cada año.

La iglesia católica y los sectores conservadores han intentado bloquear cualquier reforma y han desplegado una gran campaña contra el proyecto de ley. La causal violación ha sido la más controvertida fundamentalmente porque es la única en que la palabra de la mujer es la que determinará que se interrumpa el embarazo. Los conservadores han sostenido que esta causal abrirá la posibilidad de abuso de la ley, puesto que las mujeres van a inventar historias para poder conseguir un aborto. También han dicho que el delito que supone la violación va a ser seguido de otro delito que sería la muerte de un niño. Estos discursos anulan y desprecian totalmente las experiencias de las mujeres.

Las organizaciones feministas y de mujeres se han esforzado muchísimo para obtener, al menos, una liberalización parcial de la ley y que se reconozcan las experiencias reales de las mujeres. La sociedad civil también apoya la liberalización de la ley. Encuestas recientes indican que una amplia mayoría – entre un 69% y 80% – están a favor de legalizar el aborto en estas tres causales, lo que muestra mayor apoyo que hace 10 años

El proyecto ya fue aprobado, con algunas modificaciones por la Cámara de Diputados y en este momento está siendo debatido en el Senado por lo que quedan aún algunos pasos para poder contar con la ley. Asimismo, aunque la ley sea aprobada por el parlamento, ésta puede ser presentada ante el Tribunal Constitucional (así lo han advertido sectores conservadores) para que la revise en el plano constitucional. El Tribunal ha sido muy conservador en decisiones previas relacionadas con derechos reproductivos por lo que el resultado es incierto.

Aún hay un largo camino para obtener un real conocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres pero esperamos que, al menos, las mujeres en Chile puedan abortar en estos tres limitados casos.
Las organizaciones de mujeres y feministas en Chile han organizado diversas campañas para concientizar sobre los derechos de las mujeres para decidir sobre sus propios cuerpos. Un grupo de Chilenas viviendo actualmente en el extranjero, en países donde el aborto es legal, organizaron desde diciembre de 2014 la campaña “Por el derecho a decidir también en Chile”. Amnistía internacional también ha organizado campañas para apoyar la liberalización de la ley.

 
(Este artículo es una versión actualizada del original publicado en  Briefing Paper: Women’s Reproductive Rights  editado por Central America Women’s Network)

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